Asentado sobre un espolón que domina las colinas entre Niza y Antibes, con el mar a un lado y los Prealpes al otro, Saint-Paul-de-Vence conserva el recinto amurallado construido en el siglo XVI por orden de Francisco I. Dentro no circulan coches: callejuelas empedradas, fuentes, portales tallados y una calle principal, la Rue Grande, llena de galerías. En el siglo XX pintores, escritores y actores lo hicieron suyo, sobre todo en el albergue La Colombe d'Or, y Marc Chagall vivió aquí casi veinte años.
Su fama tiene un precio: el pueblo recibe muchos visitantes y el aparcamiento cercano es limitado, sobre todo en verano y los fines de semana. Con chófer, le dejamos en el punto autorizado más cercano a la entrada y le recogemos en el mismo lugar, sin buscar sitio. Así queda tiempo para la Fundación Maeght, a pocos minutos del pueblo, y para Vence, a diez minutos, donde Matisse diseñó la capilla del Rosario.