Cannes es ante todo una bahía: la Croisette y sus palmeras a un lado, la colina de Le Suquet al otro y, frente a la ciudad, las islas de Lérins sobre el agua. Entre ambos, el Palais des Festivals recuerda que la ciudad vive al ritmo de grandes citas internacionales, desde el Festival de Cine de Cannes en primavera hasta salones profesionales como el MIPIM o Cannes Lions. El resto del año se viene por el mar, el mercado y la luz.
Todo se descubre a pie, pero el tráfico y el aparcamiento se complican enseguida en temporada alta o durante los eventos. Con chófer, usted baja en el Puerto Viejo o lo más cerca posible de su hotel, sin buscar plaza, y puede prolongar el día hacia Antibes, Mougins o Grasse, o quedarse a cenar y volver a Niza sin conducir.