Portofino ocupa una ensenada estrecha en la punta del promontorio del mismo nombre, entre el golfo Paradiso y el golfo del Tigullio. Alrededor del puerto, casas altas y pintadas enmarcan la piazzetta, donde las barcas de pescadores conviven con los yates. Por encima, los pinos y las encinas del parque natural regional bajan hasta el mar, y las aguas de la punta forman un área marina protegida. El pueblo se descubre a pie, en una mañana o en un día entero.
Su fama tiene un precio: una sola carretera costera, estrecha, une Portofino con Santa Margherita Ligure, y el aparcamiento es muy limitado. En temporada, esa carretera suele estar cargada. Según el día y la hora, le dejamos en el punto permitido más cercano al pueblo, o en Santa Margherita, desde donde barcos y autobuses continúan hasta Portofino. Elegimos con usted la opción más sencilla.